Vivimos en la era de la hiperconectividad. Los dispositivos como las tabletas o los smartphones han conllevado enormes ventajas como la movilidad en el trabajo y el acceso continuo a la red. Pero la cruz de esa moneda es la imposibilidad para desconectar, para lograr un descanso completo fuera de la jornada laboral. Y surge la duda: ¿Es realmente mejor empleado el que está 24 horas conectado?

Existe desde las empresas la tentación de encargar tareas fuera del horario estipulado e, incluso, premiar a quien lo haga. Entender que tener a golpe de clic el correo electrónico significa vía libre para interrumpir los días libres de los trabajadores es una estrategia que, a la larga, no tendrá efectos positivos ni en la productividad ni en la motivación de la plantilla.

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La aspiración de una empresa debe ser tener a su personal rindiendo al máximo y con la mayor motivación posible. Ambos objetivos, lógicos y sumamente importantes para el devenir de los resultados en la empresa, son incompatibles con la falta de descanso, con la ausencia total de sanas desconexiones.

Esta forma de gestionar la tarea del día a día sólo refleja un caos organizativo. Tener la necesidad sistemáticamente de ‘tirar’ de un empleado en su día libre, aprovechando esa hiperconectividad a través de los dispositivos móviles, significa que no se ha planificado bien la carga de trabajo. Es un círculo vicioso que, con toda probabilidad, no tendrá buenos resultados.

Puede que hoy la empresa que no respeta el descanso de sus trabajadores aprovechándose de la tecnología no vea las efectos negativos. Quizás piense que se avanza mucho más rápido. Pero, en el medio y largo plazo, tendrá sus consecuencias y no serán en absoluto positivas.

 

Fuente: pymesyautonomos.com