Queramos o no,la tradición de la cena o comida de empresa navideña está a la vuelta de la esquina.
Esto más que un regalo para los empleados, se ha convertido en uno de los eventos más delicados del año, ya que el comportamiento de las personas está sometido a un examen total por parte de sus compañeros y superiores.
No siempre comida, bebida y mucha gente son sinónimos de una gran noche, ya que no deja de ser una extensión del trabajo y que la imagen que damos, se prolongará probablemente hasta el año siguiente.
Desde AgioGlobal, hemos comprobado que este día es recibido por los empleados como una mezcla entre ilusión y temor. El 85% de los trabajadores piensa en un primer momento en no acudir, aunque finalmente, sólo el 5% decide no hacerlo.
Lo primero que debes de hacer es dejar de pensar en excusas para ausentarte. Si no asistes, se interpretará como una señal de dejadez y de antisocial.
Así que mejor empieza a pensar en el modelito que lucirás. Puedes dejar la ropa seria en casa, pero tampoco es momento de escotes o vaqueros.
Mide lo que bebes. No te pases toda la noche a base de zumo de naranja, pero pasarse con las copas no es la mejor opción. Si te pasas con el alcohol, habrá más posibilidades de que acabes conrfensándole a tu jefe lo poco que lo aguantas y que tu imitación de Michael Jackson sea lo más comentado al día siguiente.
Ten cuidado con las conversaciones. Aprovecha para hablar con gente que normalmente no lo haces, pero no toques temas conflictivos como política o religión.
No olvides tampoco que el típico compañero que va con la cámara de fotos a todos lados está presente, y que en situaciones como ésta, ser pillado en situacines comprometidas es más fácil.
Por último, retírate a tiempo. Seguramente al día siguiente hay que volver a la oficina, y una retirada a tiempo es siempre una victoria.
Si más o menos estás atento a estos detalles, el evento tampoco tiene que ser tan malo. Relájate y disfruta lo que puedas.